un tiempo para guardar, y un tiempo para desechar;
un tiempo para rasgar, y un tiempo para coser;
—eclesiastés 3:6b, 7a

Quedan unas pocas horas antes de que el año se acabe y no siento que yo haya terminado con él. Es extraño sentirse así, el no saber como sentirte en una situación. Aunque parece que es momento de filosofar, no me siento en el ánimo para hacerlo. La atmósfera es perfecta para hacerlo: estoy sentado al lado de mi hermana en un Starbucks en Mexicali, Baja California, la ciudad que amo y que no sé porque lo hago; hay un frappuccino mocha grande frente a mí; Spotify toca Coldplay; y escribo en mi MacBook de tres años y medio. ¿Esto suena extremadamente hipster? Me acaban de dar escalofríos.

Dos mil trece fue testigo de un tiempo inusual en mi vida. Quiero pensar que, aunque este no haya sido mi mejor año, pasé menos tiempo cometiendo errores y más tiempo enmendado situaciones. Al menos este último semestre. De cualquier manera, para aquellos que se tomarán el tiempo de leer esto, listaré algunas cosas de las cuales estoy agradecido y algunos propósitos para este año nuevo en lugar de una voluminosa reflexión que solo a mi me importa.

Probablemente este año leí más que nunca. Aprendí algunas cosas acerca de la oración, y tuve algunos momentos buenos en comunicación con Dios sintiendo su Espíritu trabajando en mí. Mediante la ayuda de buenos profesores, he crecido en mi conocimiento musical, y gracias a mi mentor en clarinete, he aprendido a amar el instrumento. El apoyo que he recibido de mi familia y amigos cercanos me ha ayudado a continuar mientras batallo para balancear mi vida. Y finalmente pero no menos importante, Dios ha sido mi אבן העזר (Eben-Ezer) incluso cuando he abusado de Su amor, y ese es el mayor regalo.

El año nuevo no traerá buenas cosas. Los años no hacen eso, y aunque sabemos esto muy bien, seguimos esperando que traigan algo mejor sin que cambiemos un poquito. Hay muchas cosas que quiero realizar este año: ser un mejor clarinetista; ampliar mi conocimiento del repertorio orquestal; ser un mejor hijo, hermano, y amigo; perder algo de peso tal vez. Mi último propósito resume todo y será mi enfoque: ser más amoroso. Quiero parecerme más a Jesús y ver el valor que él ve en cada persona. Si puedo cumplir alguna meta este año nuevo, que sea eso.

Ya filosofé, pero ahora que mi café y mi tiempo se acabó, pararé.

 





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